No siempre suelo escribir realidades, porque no siempre es
realidad.
No siempre suelo escribir preciosidades, porque no siempre
es realidad.
Suelo escribir momentos que quiero recordar, o que no quiero
recordar mas.
Pero hoy, no puedo evitar no escribir lo que siento, porque
creo que es la primera vez que mis lagrimas se escapan de rabia.
De rabia de que no vean lo buena persona que eres, pero
sobre todo el profesional que eres. Porque yo, que te pondría por las nubes,
una y mil veces como persona, no puedo decir menos de tu profesión.
Cosa que no hago solo por el cariño, si no por lo que veo,
por lo que sé, por lo bien que siempre hablan de tu trabajo, por lo que has
heredado, porque veo tus manos día a día, y las siento. Porque veo un morado,
un golpe, un arañazo, un chichón.
Porque sé que ni la neutrogena puede con los callos. Porque
te tenido que tapar muchas noches pronto, porque tu cansancio no puede con tus
parpados. Por las veces que te dicho que abras los ojos, que eres tú lo primero.
Cuantas discusiones por uno que ni nombre tiene , que
lo perdió.
Ojalá todos tuvieran en su vida un profesional como tú. Como
la copa de un pino. Si. Tan todo.
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